Multiplíquelo por cada paciente. Por cada día del año. Son casi 1.000 horas de su vida frente a un teclado, en vez de frente a un paciente.
Cada minuto en el teclado es un minuto que no es del paciente.
¿Y si solo tuviera que hablar?
Dicta una nota de voz, como se la mandaría a un colega. En segundos tiene un informe clínico profesional, en PDF, con su membrete, listo para el paciente.
Usted habla. El informe se escribe solo.
20 pacientes al día × 10 minutos cada uno son más de 3 horas que vuelven a ser suyas, cada día.
No es solo ahorrar tiempo. Es recuperar una consulta entera — o irse a casa con luz de día.
Si sabe mandar una nota de voz, ya sabe usarlo. Nada que instalar. Nada que aprender.
No es solo rápido. Tiene memoria.
Cuando dicta un caso, el sistema reconoce al paciente por su cédula y revisa sus informes previos. El nuevo informe se redacta con el contexto de su historia clínica.
🧬 "Consideré los informes previos."
El paciente deja de empezar de cero en cada visita. Usted también.
Cardiología, pediatría, ginecología, trauma… Cada informe con las secciones que usted usa.
Logo, firma y colores en cada PDF. El paciente ve a su médico, no a un software.
Informes, pacientes, actividad y envíos. Busca por nombre o cédula. Protegido con PIN.
La historia previa se considera sola. Continuidad real, sin buscar carpetas.
El paciente recibe un enlace corto y permanente a su PDF. Sin imprimir.
Información de pacientes protegida con PIN y claves que nunca salen del servidor.
Nada que instalar, nada que aprender. Si sabe mandar un audio, ya sabe usarlo.
El informe resuelve la consulta puntual. Pero hay otro documento que consume igual o más tiempo: la historia clínica. Misma voz. Otra estructura. Mismo sistema.
Anamnesis, antecedentes, exploración, plan terapéutico. Un esquema para la continuidad longitudinal del paciente, no para el resumen puntual.
El médico dicta y el sistema construye la historia completa. Cada consulta alimenta la siguiente. El paciente nunca empieza de cero.
Cardiólogo, ginecólogo, pediatra — cada uno ve sus propios campos. El motor ya existe; añadir una plantilla toma horas, no meses.
🚀 En hoja de ruta. La base tecnológica ya existe.
Usted no estudió diez años para ser su propia secretaria.
Piloto vivo con la Clínica La Viña. Web, bot y tablero desplegados y probados de punta a punta. No "el próximo trimestre".
Si usa WhatsApp, ya sabe usarlo. Es una nota de voz, nada más.
Protegidos, con PIN y claves que nunca salen del servidor.
Su logo, su firma, sus colores. Se ve por completo suyo, no de un software.
Se añade en horas. El motor ya está hecho.
DictaDoc e HistorIA ya funciona, en vivo, con médicos reales. No es una promesa: es una demo que puede ver hoy.
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